En febrero mi preocupación era que el tiempo pasara para tener mi primer sueldo y comprar una cama donde dormir. Con el tiempo, me preocupa más aprender alemán y capacitarme en temas técnicos. Aún me siento muy novato para auditar a otros y decirles cómo deben hacer las cosas. Para colmo de males, el chico con el que hago empalme es un hombre inseguro que pretende con arrogancia demostrarme su superioridad.
Honestamente estoy fastidiado. Un poco con la vida, un poco con este país. Todo me lo ha puesto difícil. No me ha dejado respirar. Llevo dos años sin ver a mi familia y no he parado de sentirme solo.
He comenzado a soñar con volverme a ir. Pensé en Nueva Zelanda. Pero no quiero caer en la trampa de buscarme en todos los rincones del mundo, cuando lo esencial, encontrarme a mí mismo, sea lo que me cause esta deficiencia emocional.
Es simple, quiero una vida tranquila ¿qué parte de eso es tan difícil de construir? ¿Por qué nacer en un país en guerra? ¿Por qué venir a Alemania y tolerar una pandemia? ¿Por qué ahora ver la guerra en el oriente europeo? Estoy agotado. El destino y sus jueguitos me saben a mierda.