Saturno, Me Tienes Mamado

Mamado, es como los colombianos decimos que estamos agotados. Pero no se trata de estar un poco agotado, es estar extenuado, harto, fastidiado. Así me siento. Tengo treinta años y cuando miro atrás, siento que todo ha sido crisis, miles de obligaciones y muchísima frialdad.

No entiendo por qué debí nacer en una familia homofóbica que nunca me permitió vivir el amor y la sexualidad con naturalidad. Tampoco entiendo por qué debí recorrer sexualidades frías e impersonales. No entiendo por qué quise tanto el amor y me correspondió tan poco. Por qué a mí no me tocó un poco más de vida.

Tuve trabajos en los que debía trasnochar constantemente. En los que no tenía derecho a vivir. Pasé una vida universitaria de mucha dedicación, soledad y poca diversión. Toda mi adolescencia viví deprimido. Finalmente, cuando decidí dejar todo atrás, venirme a Alemania, me encontré con una pandemia que no me permitió conocer gente, divertirme, disfrutar la vida.

Estoy cansado de la mala leche de la vida. De la mala leche de saturno.

Saturno, dícese del planeta que los astrólogos consideran asociado a las restricciones, a la disciplina y al esfuerzo. Y creo que ese cabrón me quitó la alegría de vivir. Estoy cansado.

Publicado por WalkingtoRest

Ich bin Iván

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